Un proyecto que ordena la atención al cliente sin perder el tono cercano del taller.
Cuando el taller empezó a recibir pedidos por varios canales a la vez, las consultas sobre tartas personalizadas y cursos se mezclaban en una misma bandeja. El equipo perdía tiempo buscando conversaciones anteriores y, en más de una ocasión, un cliente esperaba respuesta mientras su mensaje quedaba enterrado entre notas de proveedores.
La propuesta fue reorganizar el panel de atención para que cada tipo de consulta tuviera su propio flujo. Separamos lo que es un pedido de lo que es una duda sobre fechas, y dejamos que el sistema marcara automáticamente los mensajes que llevaban más de un día sin respuesta. Así, nadie se queda esperando y el equipo sabe exactamente por dónde seguir.
El panel ahora muestra primero las consultas urgentes y agrupa las conversaciones por cliente, de modo que al abrir un mensaje se ve todo el historial de ese pedido. También incorporamos etiquetas simples para distinguir entre tartas, mesas dulces y cursos, lo que redujo las idas y vueltas internas.
El resultado es un flujo más tranquilo: el equipo contesta con contexto, los clientes reciben respuestas más rápidas y el taller mantiene ese trato personal que nos caracteriza. Fue un ajuste de organización, no de tecnología, y se notó en la primera semana de uso.
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